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RANKING: LOS QUE MÁS RECOMIENDAN GALICIA

#GaliciaElBuenCamino

"Cuando comas un pescado también piensa en ellas y en sus manos @laresymares #GaliciaElBuenCamino"
@llescadepa
"Visita obligada a Lalín a degustar el rico cocido gallego. #GaliciaElBuenCamino http://turismo.galicia.es/rf1876/tw"
@Mozart58
"nave vikinga de Catoira, esperando su incursión en tierra y colonizacion bárbara #GaliciaElBuenCamino "
@EvaJardin
"GALICIA es diferente #GaliciaElBuenCamino http://turismo.galicia.es/rf208/tw "
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@Josel85
Xunta de Galicia
© Xunta de Galicia
Turgalicia
MANUEL MENDEZ BELLO

"PULPO, GENIAL ALIÑO GALLEGO http://bit.ly/RHOFVr Entre todas las recetas genuinas, una sobresale con particular acierto y brillantez: el pulpo “á feira”, o “a la gallega” sin más, que a tanto se ha llegado en la identificación. Sin duda la receta más sencilla, y acaso también, por serlo, vaya paradoja, la más difícil. Y es que, entiéndanlo, la preparación del pulpo “á feira” es más un arte que otra cosa; y un arte sólo alcanzable por acumulación de larga experiencia, lo cual nos lleva al primero y mejor consejo, que no puede ser otro que practicar mucho, y fijar toda nuestra atención posible en los modos que exhiben, sin trampa ni cartón, las pulpeiras de oficio, por ejemplo las celebérrimas de O Carballiño. Para emularlas, como ellas nos hemos de proveer de un ejemplar de pulpo de calidad (y no les duelan prendas, ni el bolsillo, en su afán por encontrarlo). Elijan una pieza grande, de tres/cuatro kilos, ideal; y una vez bien limpia, directamente congélenla (que el milagro de la congelación es aquí ventaja, ya que evita la engorrosa “paliza” que la pieza requería en otros tiempos). Una vez descongelado, lo mejor es disponer de una olla de cobre, que pondrán al fuego con agua abundante (ojo, todavía sin sal, aunque sí con dos o tres hojitas de laurel). Si el caso fuera el de no tener a mano una genuina olla de cobre, que es lo más recomendable, siempre podrán subsanar el fallo introduciendo en la de hierro común alguna pieza regular de cobre que tengan a mano. Y de no hallar incluso esta pieza, que ya es falta de previsión, no les duela recurrir a alguna moneda antigua de ese metal, así sea detrayéndola de la colección numismática del abuelo. Ya sé: ¡qué escándalo!, pero, a grandes males, grandes remedios, y lo del cobre no es un capricho, créanme. En fin, que hierve el agua a borbotones, y es el momento de pinchar el bicho con un tridente o similar, que sea fuerte y largo, y una vez hecho esto, sin pestañear adentro con él. No les duela ¡no sean ingenuos! que en la inmersión retuerza el bicho los tentáculos y vire progresivamente su color al rosa pálido. No se amilanen, afírmense en su determinación, y tengan presente que el animal ya ni siente ni padece. Además es que no les queda otra, ya que deberán repetir esta operación aún dos veces más: meterlo y sacarlo tres veces –las reglamentarias tres “mareas”- al compás de los tres primeros hervores. Luego sí, ya podrán descansar, y dejarlo en su cocción, siempre viva, por el tiempo que resulte adecuado, de tres cuartos a una hora, dependiendo del tamaño de la pieza. Al final, ahora sí, salen ligeramente, y luego de unos minutos de reposo en inmersión, extráiganlo y procedan con tino a su crucial despiece y aderezo. Recuerden, al hacerlo, que el corte, decidido siempre, ha de hacerse a tijera, procurando tajos homogéneos, de regular grosor. Y ahora ya, dispóngase al reparto –que no ha de hacerse con mezquindad- en el recomendado plato de madera. Y atención ahora, porque llega el “sancta santorum” de la fórmula, el punto crucial: su aliño. A mano, la sal primero, marina y gruesa, apenas un salpicado; luego el pimentón, de la mejor calidad, mezclado en tres cuartos de su proporción dulce y un cuarto picante; inmediatamente el aceite, de oliva por supuesto, y tan bueno como el pimentón, de ese que se comercializa como “Virgen Extra”, con un grado de acidez de 0,75 y que ha de ser procedente –fíjense en esto bien en la etiqueta de la botella- de “primera prensada”. Si así lo hacen, con este rigor y respeto, el resultado, puedo asegurarles, está garantizado; y ante su vista y paladar obrará el milagro, hecho presente en su plato, de una alquimia fundamental sólo en apariencia sencilla. Tal es el secreto, que no hay más. Simple cuestión de calidad en los ingredientes...y de mucha práctica. Suerte, perseverancia, a ello...y buen provecho. #CocinaGallega PULPO, GENIAL ALIÑO GALLEGO http://bit.ly/RHOFVr"

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